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Horario
de 8.00 a 24.00 h de Lunes a Sábado
Domingos y festivos, cerrado

Hemos decidido dar una vuelta de tuerca; para ello hemos tomado como base los puntos más sólidos que han caracterizado a este negocio durante los últimos años: mantenemos la filosofía en cuanto a servicio, cocina y oferta y la reforzamos con nuevas dinámicas, nueva imagen, una apertura mayor hacia los clientes y amigos a través de la web, unos servicios más actuales y algunos nuevos productos. Con ello pretendemos darle un impulso, abrir nuestra casa a futuros usuarios y fidelizar a los que ya nos visitan casi a diario (aprovechamos este espacio para mostrarles nuestra más sincera gratitud a lo largo de estos años), sobre todo con un espíritu positivo y cercano y con ganas de hacer las cosas bien, buscando en todo momento dar la máxima calidad en cada uno de los aspectos hosteleros que tratamos.
Nuestro equipo, mezcla de experiencia y juventud, garantiza un servicio de calidad, dinámico y profesional para satisfacer todos los gustos del público actual: rapidez, amabilidad y profesionalidad son los ingredientes necesarios para crear un ambiente agradable, sin estridencias, casero y familiar, con el objetivo final de que el cliente se sienta en todo momento como en casa y así pueda volver y volver y volver....
Saludo de Piero
La historia del por qué estoy aquí es muy sencilla y muy compleja a la vez.
Trabajé durante 22 años en este local, la Cafetería Gades como empleado; Antonio Gades, compañero y amigo de mi esposa, Ángela Santos, me propuso trabajar en su local y esto se convirtió en una experiencia inolvidable ya que eran los primeros años de la Transición y posteriormente de la “Movida” madrileña y este lugar se convirtió en un verdadero “templo” no sólo gastronómico sino también un lugar de encuentro y reunión de intelectuales, artistas, políticos y tantas y tantas personas que pasaron que la lista sería interminable...siempre cuento como anécdota a mis clientes que sólo faltó entonces la visita de Frank Sinatra!!!.
Todo el mundo conoció las pizzas o el Ossobucco de Casa Gades hasta que un día, como muchas de las historias que no terminan bien, esta famosísima casa echó el cierre; el destino entonces me llevó a probar otras experiencias, otros trabajos de los que saqué conclusiones positivas y negativas. Mientras tanto el local en el que había trabajado durante 22 años volvió a abrir sus puertas unos años más tarde con aventuras más o menos efímeras hasta que en febrero de 2004 se presentó la oportunidad de dar el salto por cuenta propia: el reto se presentaba fascinante.
Una mezcla de sentimientos, recuerdos, ilusión y a la vez respeto por iniciar una aventura de este tipo se agolparon en mi cabeza y mi corazón: estos ingredientes crearon “El Cuatro de Xiquena”.
Desde entonces hasta hoy son muchas las satisfacciones, las anécdotas, por suerte muy pocas las decepciones pero pienso que ha llegado el momento de dar un giro a ciertos aspectos y dinámicas para no caer en esa depresión general que nos rodea, para romper con esa idea de que todo lo anterior no sirve para nada y para crear de nuevo esa ilusión, ese sentimiento que me llevó hace ahora ocho años a emprender esta aventura.
¿Y porqué ahora? Bueno, siempre me ha gustado bastante ir contracorriente en muchas situaciones y ahora es uno de esos momentos: esperemos acertar. Para ello hemos decidido realizar cambios en la imagen, en la estructura general y en algunos aspectos a ofrecer al cliente manteniendo la columna vertebral del proyecto inicial y con la idea de potenciar los aspectos positivos que hemos ofrecido hasta ahora. Poco a poco os iremos anunciando novedades y qué mejor vehículo que esta nueva criatura que estáis visitando desde hoy para estar acorde a los tiempos, para estar más cerca de todos vosotros, los que ya nos conocéis, los que alguna vez han venido y no se les ha visto más y claro, a los que queden por venir. A todos os esperamos con nuestras pastas, nuestro cocido o nuestras croquetas pero sobre todo os esperamos para ofrecer todo nuestro cariño y nuestro buen hacer para que os podáis sentir como “en casa”.
A mi pasado, a mi presente y a mi futuro, gracias. Grazie di cuore.
PIERO